Integra el Ayurveda en tu práctica de yoga

Tema elegido: Integración del Ayurveda en la práctica de yoga. Descubre cómo alinear asana, respiración, hábitos y alimentación con tu constitución dosha para una práctica más sabia, compasiva y efectiva. Comparte tus dudas en los comentarios y suscríbete para recibir guías estacionales y secuencias personalizadas.

Los tres doshas en la esterilla: mapa para una práctica consciente

Vata: creatividad con arraigo

Cuando domina Vata, la mente vuela rápido y el cuerpo busca ligereza. Responde con movimientos ondulantes, exhalaciones largas y posturas de tierra que den calma. Ana me contó que, al añadir más pausas y apoyos, su ansiedad se transformó en presencia dulce.

Pitta: canaliza el fuego sin quemarte

El Pitta intenso ama el reto, pero necesita ternura. Introduce descansos conscientes, drishti suave, respiraciones refrescantes y secuencias que eviten el exceso de calor. Julián pasó de competir consigo mismo a celebrar cada respiración cuando aprendió a regular su propio fuego.

Kapha: despierta con dulzura y constancia

Kapha tiende a la estabilidad y la inercia. Activa con calentamientos progresivos, saludos al sol pausados, música rítmica y una sonrisa. Marta descubrió que quince minutos de movimiento diario con intención cambiaron su humor y su energía para el resto del día.

Asanas personalizadas según tu dosha

Empieza con Tadasana consciente, balanceo suave y respiración profunda. Continúa con Uttanasana con microflexión, Lunge bajo sostenido, Guerrero II estable, Paschimottanasana con cinta, Balasana larga y Savasana abrigada. Pocas posturas, más tiempo y sensación de hogar en cada gesto.

Asanas personalizadas según tu dosha

Elige ritmo moderado y enfoque compasivo. Incluye Trikonasana con respiración fresca, Ardha Matsyendrasana suave, Anjaneyasana sin empuje, y posturas de cadera liberadoras. Evita calentar en exceso; practica a horas frescas y finaliza con una Savasana guiada que ablande el orgullo del logro.

Pranayama y regulación energética ayurvédica

La respiración alterna limpia los canales energéticos y sosiega el sistema nervioso. Practícala sentada con espalda alta, contando inhalaciones y exhalaciones iguales. Cinco a siete minutos bastan para notar enfoque, calma y una temperatura interna más armoniosa para continuar tu sesión.

Pranayama y regulación energética ayurvédica

Cuando el calor mental o ambiental sube, enfría con Sitali o Sitkari. Inhala por lengua enrollada o entre dientes, exhala por la nariz lentamente. Notarás frescor en boca y pecho, mirada más amable y paciencia renovada. Perfecta antes de posturas sostenidas o después de vinyasas.

Dinacharya: hábitos diarios que potencian tu esterilla

El auto masaje con aceite templado, sésamo para Vata, coco para Pitta, mostaza o sésamo ligero para Kapha, relaja el sistema nervioso y mejora la propiocepción. Cinco minutos bastan para que la piel se vuelva un mapa sensible que guía transiciones más seguras y placenteras.

Dinacharya: hábitos diarios que potencian tu esterilla

Prueba jengibre y canela para Kapha, cilantro e hinojo para Pitta, cardamomo y regaliz para Vata. Bebe tibio, observa tu digestión y toma notas. Cada sorbo puede ser una micro meditación que prepara cuerpo y mente para un tapete más atento y agradecido.

Nutrición ayurvédica que sostiene tu yoga

Gachas de avena con leche vegetal templada, dátiles, ghee y cardamomo dan estabilidad sin pesadez. Evita cafés fuertes en ayunas. Añade un par de minutos de atención plena al comer y observa cómo tu respiración se vuelve más profunda durante las primeras posturas del día.

Meditación, gunas y la alquimia interior

Prácticas de gratitud, mantras suaves y contemplación de la naturaleza elevan Sattva, la claridad luminosa. Cinco minutos después de Savasana, escribe tres detalles que te hicieron bien. Este gesto encadena paciencia, compasión y enfoque, y tu esterilla se convierte en refugio cotidiano.

Meditación, gunas y la alquimia interior

Cuando la agitación domina, respira más largo de lo que inhalas y elige transiciones fluidas. Observa el impulso de acelerar y ofrece una pausa amable. Rajas se convierte entonces en motivación enfocada, perfecta para sostener posturas sin tensión innecesaria ni autoexigencia desgastante.

El caso de Lucía, Pitta en pleno verano

Lucía buscaba desafíos constantes y terminaba con dolor de cabeza. Cambiamos la práctica a primeras horas, incluimos Sitali y savasanas más largas. Dos semanas después, su energía era estable y su humor, radiante. Aprendió que ceder también es una forma poderosa de fuerza.

El despertar de Marcos, Kapha en invierno

Marcos llegaba a clase con sueño y poca motivación. Le propusimos calentamientos alegres, Kapalabhati suave y metas breves. Empezó a celebrar cada avance. En un mes, su constancia contagió a todo el grupo y su práctica matutina se volvió el mejor momento del día.
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